

















Hoy os voy a presentar a estos dos personajes, son Arun (de India, aunque está instalado en Dubai) y Habet (de Siria).
Son como Borat y Apu y cuando los juntas es como tener delante a los morancos pero en versión medio-oriente/asia.
El caso es que hoy Arun, con esa mezcla de ironía y de marujo que lo caracteriza me ha explicado como se planean las bodas en India y en su caso fue lo mismo:
Te llegan los 25 años y tus padres te cogen de la oreja y te dicen, niño, ala a casarte que ya te toca. Entonces te dan un catálogo con fotos e información de mujeres, su educación, su familia … de las que te gustan tus padres y los suyos consultan el horóscopo y si eres compatible puedes ir a visitar a la chica y hablar un ratito con ella para acabar de decidirte. Entonces llegas a su casa, ella se presenta con su bandejita con té, tomas té, hablas un poco y si no te gusta bye bye hasta luego Lucas y si te gusta … pues a casarse.
Y la mujer, ¿puede elegir? Ja! La mujer no elige nada ni tiene voz ni voto.
Y lo más preocupante, según Arun el 90% de las bodas en India siguen siendo así, y la suya también ¡flipa! Así no me extraña la frase de Arun: “The wife is a knife in your neck for the rest of your life”







Compré los dulces en Minamoto Kitchoan, tienen fama de caros, y es verdad, pero si miras bien encuentras cositas no tan escandalosas y los dulces están de lujo.







Hace ya algunos meses, aprovechando el puente de Acción de Gracias me marché a Jamaica con mi amiga Laura en busca de un poquito de sol y huyendo del mal humor y la bullas de Nueva York. Ha pasado mucho tiempo y creo que es hora de contar algo de aquella aventura. El viaje tuvo sol y buen rollo pero también alguna que otra anécdota digna de contar. Como las anecdotas fueron abundantes voy a pasaros el viaje en capítulos y aquí va el primero.
Al tocar el agua, la estela del barco o cuando los peces saltaban se podía ver como el agua se iluminaba. Debíamos estar molestando a los microbios mucho porque no veas como se iluminaban las gotitas de agua y la estela del barco cuando íbamos rápido. Después de contarte toda la película dejan un rato para que te puedas bañar y convertirte en fluorescente por un rato.
Al volver a tierra nos hemos encontrado con que la señora del barco había buscado otra forma de transporte para nosotras y después de decirnos "Ahora estáis en buenas manos" nos ha dejado con su marido que nos ha subido en un mercedes blanco, como el de kiko veneno, y ha salido rumbo a Ocho Ríos. El señor, un hombre de mediana edad, nos hacía un montón de preguntas siempre muy educadamente a las que Laura y yo le íbamos contestando solo mentiras por si acaso. De repente me dio por recordar que su mujer nos había dado un montón de folletos para dejarlos en el mostrador del hotel como favor por llevarnos ¿gratis? Y aquí es cuando mi imaginación empezó a volar y pensé que podría ser una señal para que los del hotel supieran que nos habían metido droga en el equipaje sin darnos cuenta y de esa forma encubierta pudieran distinguir que habíamos sido portadoras de algo. Menuda pelicula me estaba montando.
¡¡¡Llegamos!!!. Hoy ha sido un día demasiado largo. Las emociones fuertes nos persiguen y ya empiezo a tener ganas de llegar a Negril y quedarme quietecita en la playa. Nunca pensé que fuera a decir esto con lo que me gusta a mi la playa. Espero que mañana cuando amanezca todo tenga otro color y me alegre de haber traspuesto hasta aquí.

Por si quedaban dudas del origen de una de las comidas más típicas en Jamaica, la cabra, aquí vemos como se pasean sin problema por el pueblo. Criaturas inocentes, que no saben que detrás de cualquier esquina le espera una olla.

Volvimos al hotel en otro route taxi con dos jamaicanos más en el asiento de atrás del taxi empaquetadas como sardinas.
De las carreteras mejor ni hablar y del estilo de los jamaicanos conduciendo casi que no encuentro palabras para describirlo.

Seguíamos y seguíamos y la noche cayó y llegamos a ... Kingston.¡SORPRESA! Habíamos decidido ir a un albergue llamado Wild Flower sin pasar por Kingston, pero ni Wild Flower ni ost"=)($&(()Piiiiiiiiiii, tuvimos que ir a parar a Kingston. ¿Por qué? Porque nuestro conductor no sabía otro camino y aunque nos dijo que no había problema para no pasar por Kingston al final llegó allí. Mr. Tonie no encontraba nisiquiera el camino de salida para ir a Wild Flower, la calle se ponía chunga, y en la emisora de radio ya no había reage sino el parte de muertos por violencia del fin de semana. Entre eso y las frases de Tonie "nunca confíes en un jamaicano", "y que si es la policía a quién preguntas si tampoco te puedes fiar", "esto no me gusta nada", decidimos dejar de dar vueltas e ir a otro hostal donde nos cogieron el teléfono e indicaron como llegar desde donde nos encontrábamos. Tonie se fué por una dirección equivocada y milagrosamente llegamos a otro hostal del mismo dueño del que queríamos ir en las montañas azules. Por fin en un sitio civilizado, la señora del hostal nos explicó como ir hasta nuestro ansiado destino.