Ya hace un año que empecé a practicar Aikido y cada vez estoy más enganchada.
Este fin de semana venía el profesor Yamada Sensei a dar clases al polideportivo Gallur en Madrid y allá que me he marchado para un fin de semana muy completo entre aikido y reencuentros.
El viernes por la noche tuve la suerte de poder encontrar mesa en Naomi, un restaurante japonés con 37 años de trayectoria en Madrid.
La comida tremenda, y el servicio muy agradable, el ambiente también muy cómodo, pequeñito pero muy entrañable.
De menú: Karee-soba, Tonkatsu, Maki de Salmón y variado de Nigiris.
Y sin duda lo mejor, la compañía, después de 6 años sin coincidir los tres juntos, pudimos compartir recuerdos y echar muchas risas Alex, Ruth y yo, los tres compañeros fieles de viaje durante nuestra época tokyota.
Yo y mis inventos, hace un par de semanas les propuse a unos amigos (Hitomi y Junya) ir a esquiar cerca de Nueva York. No había esquiado en mi vida pero quería probar y por proponer, les gustó mi plan y allá que nos fuimos el domingo pasado a Hunter Mountain en el estado de Nueva York.
Yasu iba a ser mi sensei, el esquía desde los 5 años así que podría enseñarme algo.
Dos horas y media de coche y una hora para prepararme allí. Después de colocarme todos los trastes encima nos dirigimos a las sillitas estas que te suben arriba, sentarme con los esquís puestos por primera vez en mi vida fue prueba superada. Arriba, para levantarme con los esquís puestos y salirme de la silla ya fue otra cosa, primer aterrizaje forzoso.
Empieza la clase y hoy mi sensei me ha dicho que solo voy a hacer algo que se llama bogen (que ya no sé si me lo está diciendo en inglés o en japonés) y a mí que eso me suena a comida alemana.
Pues ya está a hacer bogen, tortazo a la izquierda, tortazo a la derecha, tortazo de frente y tortazo para atrás. Creo que ya domino el arte de caerse (que tampoco es fácil).
Al final de la pista ya puedo hacer curvas e ir de frente sin caerme, conseguí aprender algo con la ayuda de mi sensei.
El sábado pasado fuimos Yasu y yo desde Long Island City hasta Harlem andando. Pues sí, zapatillas en los pies, ropa cómoda y paciencia.
Esto fué lo que hicimos, según google maps 6,9 millas o lo que es lo mismo 11 kilómetros. ¡Si Nueva York no es tan grande!
La recompensa, un almuerzo (a hora Española o más) de Cajun Food en Harlem. Cajun Food es una comida que podría llamarese rústica, que es típica de Louisiana. Una tiene que tener sus motivaciones para hacer esta clase de cosas.
¿Y como se hace esto? Pues así:
1.00 pm: Salimos del Avalon Riverview North en dirección al puente de Queens.
1.30 pm: Llegamos al puente.
¿Donde leches empieza el puente? ¿Y no hay sitio para los peatones? ¡¡¡Cache en los mengues!!!
¡Ah! allí, cerca de la estación Queensboro Plaza hay una señal que indica el camino peatonal.
Empezamos a cruzar, y cruzar, y cruzar...
cruzamos el East River, pasamos por encima de Roosevelt Island, una isla donde por ahora sólo hay residencias de mayores y sanatorios psiquiátricos, bonito panorama ¿verdad?, y 2:30pm llegamos a Manhattan.
Y empezamos a subir por Park Avenue, la 59, la 79, la calle 80... a la altura de la 110 empezamos a adentrarnos en el Harlem latino así que era hora de ir hacia el oeste en busca de un camino un poco menos peligroso.
4:00 pm giramos hacia la derecha y llegamos hasta Lenox Avenue. Yo ya me estoy muriendo de hambre y nos quedan todavía 15 calles para llegar a la 125 donde hay varios restaurantes de comida Cajun o también llamada soul food. Al menos ya estamos en Harlem.
4:30 Por fin divisamos un restaurante que pinta bien: Sylvia's, y no hay que hacer cola.
Menudo homenaje nos dimos, por 18 dólares más o menos tienes un plato que sirven con dos entrantes a elegir y con esos tamaños sureños hay comida para hartarse. Parece ser que tienen música en directo casi todos los días a mediodía, claro que a las cuatro y media no pillamos nada. Gospel los domingos y blues los sábados. Tengo que volver y probar más cositas del menú.
6.00pm Salimos del restaurantes como pelotas, y ya hay una cola de unas 15 personas esperando para cenar.
Después me he enterado que es un sitio muy popular en Nueva York, la verdad es que estaba genial, el 99 % de los clientes eran negros lo que me dice que debe ser cajun food auténtica.
Para quien quiera probar, no hace falta que estéis tres horas y media andando como yo. Podéis coger la línea roja hasta la parada de la 125 y Lenox Avenue y andar hasta la calle 127:
328 Lenox Avenue
New York, NY 10027
212-996-0660
Y para amenizar la caminata que mejor que la canción de "mi vecino Totoro": arukou, arukou, watashi wa genkiiiiiii = vamos a andar, vamos a andar, que me siento muy bien....
Hoy he ido por primera vez al béisbol. Mira que el año pasado vivía al lado del Tokyo Dome, el estadio de los Yankees de Tokyo (parece el nombre de un bailaor flamenco, como Joaquín de Taipei), sin embargo me fuí de allí sin ir a ver un partido del deporte más popular del país. Pero este año, ¡no me iba yo sin ir a un partidito!
Mira ellos que concentrados:
Y allá que nos hemos ido, en la línea 7 (mi línea de metro) hasta Sheas Stadium.
Nos hemos puesto hasta los ojos de perritos y nuggets de pollo, una dieta de lo más sana y natural. Bueno, la cerveza es para poner hacer bien la digestión. Mirad, mirad el menú del día.
Además hemos estado animando al equipo del barrio, que para eso soy de Queens (al menos este año).
Ahí estaban los yankees haciendo ruido:
Las españolas también hacíamos ruído:
Si pensaba que los japoneses eran cuadriculados, no os quiero contar los americanos. Solo te venden 2 cervezas por persona, y si vais dos tienen que pedir cada uno dos unidades, no vale que uno pida y pague tres. Y encima incluso te paran mientras vas cargado con los 20 perritos y las 3 cervezas (y por supuesto sólo dos manos) porque ¡No puedes llevar más de dos cervezas! Aunque lleves al lado a alguien que como en vez de 20 perritos lleva 30 no puede llevar la tercera cerveza. En cuyo caso tienes que hacer malabares con tus amigos para cambiar las cervezas de mano ni tirar los perritos. De locos vamos.
Luego por supuesto durante el partido sale en la pantalla ¡Feliz cumpleaños Jonny Walker!, también enfocan a las parejitas para que se den un besito mientras salen en la tele..., solo falto el "Mary Ann te casas conmigo". Que lo de las pelis es verdad (o
A nosotras también nos saludaron por supuesto. (^_^)/
Y como en los Mets hay muchos latinos cada vez que bateaba uno allí que nos ponían el reagetón a toda leche. Fué graciosísimo como animaban a José Reyes, cuando las tres españolas nos pensábamos que decían ¡¡ooeee, oe, oe, oe!!, en realidad estaban diciendo ¡¡José, José, José, Joséeeee!! Pero claro, con esa pronunciación yankee no había dios que se enterase.
José Reyes, ¡ay! ¡¡¡Oselito!!!
Tenían en las paredes unas cajitas para coger ketchup, mostaza y servilletas, pero cada uno usa los sobrecitos como más le gusta, ¿no estamos en el país de las libertades?