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lunes, 19 de marzo de 2012

Vietnam: campos de arroz, sillitas de plástico y motocicletas (II)


La noche no ha estado del todo mal en Bodega Hostel, es cierto que una de nuestras ventanas daba al lugar donde se encontraba la lavadora que incansablemente trabaja todas las noches para tener la ropa límpia para los huéspedes, entre otros, al día siguiente. Pero salvado ese trance el hecho de estar en una habitación interior nos ha ahorrado despertar a las 6.00 am con el ruido de las miles y millones de motos que pueden transitar por una calle de Hanoi un día cualquiera.
A las 8 nos recoge un microbús en el que empezamos a conocer a otra gente que, como nosotras, va en camino a la Pagoda del Perfume que se encuentra a unos 50 km. desde Hanoi.

Mientras tanto nos vamos conociendo aquellos que no sufrimos ningún mareo, ni los estragos de un cambio de dieta. Un guía de Ho Chi Minh City que en su día libre ha decidido hacer una pequeña excursión, una chica Tailandesa que vive en Noruega pero está viajando por Asia, dos hermanas españolas que van a pasar unos días en el norte de este país...
Y por fin llegamos al punto de partida de nuestra excursión.
El embarcadero donde iremos cogiendo barcas para dar nuestro primer paseo entre montañas de piedra, paisaje kárstico, vietnamitas que están pescando ante los ojos de turistas que los miramos como si fueran algo extraterrestre, y ¡flores de loto!, sí, eso tan exótico que solo nos imaginamos con un buda encima, esa planta que alguien en oriente debió inventarse pero que seguro que no existe.

Después de unos 40 minutos en barca llegamos a otro lugar donde empezará nuestra peregrinación hasta la cima de la montaña donde está la pagoda, una cueva de dimensiones considerables, sumergida en un abismo donde bajaremos por unas interminables escaleras.
Para ascender también podemos coger, aparentemente, un telesférico pero decidimos hacer nuestro camino a pié. A decir verdad no me fío mucho de los telesféricos vietnamitas.
El camino no merece mucho la pena en esta época pues se trata de un sendero de piedra y escaleras bordeadas de lo que queda de los puestos de souvenirs que abren durante la época fuerte de visita vietnamita.
La pagoda es un lugar muy popular entre los lugareños y se convierte en el Rocío de Vietnam durante algunos meses.
Este hecho hace el camino más aburrido pero a la vez más tranquilo.
En la ruta empezamos a ver plantas increíbles, y algún pequeño templito que nos anuncia que estamos cada vez más cerca.
Por fin llegamos, cansadas pero satisfechas de haberlo hecho. Porque de todos es sabido, que quien no sube andando a la Pagoda del Perfume, es que nunca ha estado allí y seguro que tampoco obtiene el perdón y la misericordia de Buda.
La bajada la hacemos acompañadas y abajo nos espera otro templo casi más bonito que la pagoda.

Un paseito más en barca y volvemos a Hanoi después de todo el día de movimiento.
Decidimos, antes de coger el tren al norte, darnos un homenaje en un "spa"?? vietnamita, donde me ahorraré los detalles pero lo pasamos muy bien, nosotras y nuestras masajistas entre baños en barrilitos de madera y masajes matadores. El lugar, el Long Bien Hotel II, lugar que por momentos me recuerda esa dualidad entre el masaje y el final feliz de algunos negocios en el sudeste asiático, al que igualmente tengo un poco de confianza al ver a otras chicas, clientas, allí en el vestuario.
Para cenar hacemos caso de una recomendación y vamos a Quan An Ngon. Comida callejera pero en restaurante, es nuestro segundo día y tenemos que tomarnos con calma las aventuras gastronómicas. De todos modos vamos a disfrutar de una de las mejores comidas de todo el viaje, que no es poco.
Y aquí viene el fin de fiesta, nuestra primera torta con la realidad vietnamita. Llegamos con el tiempo un poco justo a la estación de tren y empezamos a preguntar a todo el mundo dónde está nuestro tren. Después de indicarnos uno que, casualmente no va a Lao Cai, sino a Ho Chi Minh City!!!! unos 1.000 km. en sentido contrario, y pararnos a tiempo antes de "liarla muy parda"; nos informan de que nuestro tren ha salido ya y que no pueden hacer nada por nosotras.
Yo me niego a pensar que eso es así y decido empezar a hinchar mi vena para que me den una solución. Mmmm. respuesta incorrecta, discusiones, llamadas a los encargados, allí vino hasta el alcalde y hasta el matón de la estación pero no hay nada que hacer. Nos salimos con el rabo entre las piernas y a paso ligero para coger un taxi que nos lleve de nuevo a algún sitio donde poder dormir mientras pensamos como reorganizamos nuestro "viaje no organizado".

viernes, 27 de enero de 2012

Vietnam: campos de arroz, sillitas de plástico y motocicletas (I)


Ya en 2005 intenté ir a Vietnam y el de 2011 no era el primer sello de visado para entrar en ese país que me ponían en el pasaporte. En aquella ocasión se nubló el viaje y acabé yendo a China. Seis años después, y con el temor de que algo volviera a ir mal compré un vuelo Vietnam. Mis sucesivos compañeros de viaje me plantaron una vez, me plantaron otra (y esta dos semanas antes de salir), tuve un pequeño incidente con el visado, y después de tomar la firme determinación de que me iría sola, recibí la buena noticia de que mi hermana me acompañaría (si le llegaba el visado, pues compró su billete una semana y media antes de volar).

Era la primera vez que volaba con Aeroflot, y la verdad es que aunque la comida estaba bastante mala el servicio ha sido bueno y los aviones estaban muy bien.
Debo reconocer que después de perder dos conexiones en mi último gran viaje (India) tenía mis temores de quedarme tirada en Moscú (donde hacíamos la escala), pero todo salió bien.

Tan presente y se me ha olvidado ligeramente esa experiencia. Ya había estado antes en el sudeste asiático, y en China, cosa esta última que me daba más fuerzas ante el hecho de tener que estar aguantando la presión continua de un posible timo pero tengo que reconocer que esta vez el tema iba a ser incluso más cansino que allí, o quizá no tenía aquella experiencia tan fresca. Afortunadamente iba aleccionada desde España sobre el carácter pícaro, cuando no sangrante, de gran parte de los Vietnamitas en contacto frecuente con los turistas. Nada lo suficientemente amplio como para no seguir aprendiendo posibles timos cada día, al final hasta tenía su gracia. ¿Que pensaría el tío Ho si levantara la cabeza?

Hanoi, por fin en Hanoi, y su atención al público. Nada más salir del aeropuerto la chica del microbus que nos llevaba a la ciudad intentó sisarnos más del doble por persona por el ticket, y eso que tenían el precio hasta rotulado en el autobús, afortunadamente mi hermana estuvo hábil y viendo que la chica se ponía pesada para darnos la vuelta le quitó el billete que le había dado de la mano y espero a que preparara nuestro dinerito de vuelta (ese que no nos quería dar).
Welcome to Hanoi!!!

Contentas, alucinando con el tráfico, con los sombreros cónicos, con las motocicletas colándose por cualquier sitio, el ruido, los campos anegados de camino a la ciudad. Hemos llegado a Vietnam.
El templo de la montaña de Jade

Ofrenda en el Templo de la Montaña de Jade

Chicas en traje tradicional

El templo de la literatura

En este país la mayoría de los lugares de visita cierran sobre las 5 y media, pero afortunadamente gracias a la ayuda de una señora que nos vio merodeando por allí pudimos colarnos por una puerta lateral. Fue gracioso después ver la cara de el de seguridad viéndonos salir cuando media hora antes nos había dicho que no podíamos entrar.
Música tradicional en el Templo de la Literatura

Los vietnamitas con toques de histeria jugando al Bádminton compulsivamente:
El primer día teníamos que andar listas y organizar la logística del resto del viaje que llevábamos sin planes fijos. Teníamos que comprar el billete para el tren nocturno hasta Lao Cai, para entrar en la zona de Sapa y cerrar nuestros últimos tres días en Halong Bai. No tardamos en hacerlo pero casi se nos fue el medio día que teníamos en ello, afortunadamente nos quedó tiempo para cenar de lujo en el Hanoi Garden

y hacer la turistada del día: ver el teatro de marionetas en el agua.
Esta noche hay que dormir, necesitamos estar frescas para salir mañana rumbo a la Pagoda del Perfume en nuestra excursión de ida y vuelta antes de coger el tren a Lao Cai, y para eso tenemos nuestra estupenda habitación en Bodega Hostel por 10 euros la noche (lo máximo que pagamos por una habitación en todo el viaje), e interior así que el ruido de los enjambres de motos en la calle no debía escucharse demasiado.
Continuará ...

domingo, 6 de marzo de 2011

El Washlet funciona!!!!


Siiiiiii, lo instalé, funcionó, unos cuantos viajes a la fontanería para adaptar las tuercas pero ahora vivo con una calidad de vida inigualable gracias a mi Washlet Yo-yo (que no Toto, como el japonés).
Por tutatis que la musiquita que se oye es del mismo váter.
Los beneficios son estupendos, nada de frío matutino en el trasero y todo limpio y reluciente después de.
Bueno, aprovecho ya para presentar el resto de la obra maestra realizada. Pues el wc es solo uno de los complementos estrella del resto de la casa.

La casa fue diseñada por mí y fabricada en madera por mi padre (sufrido padre de la artista y carpintero genial) y mi madre (jefa de obra y controladora del carpintero, mediadora y diplomática de la obra) en el plazo de dos años.

Quien me iba a decir a mi cuando mis padres compraron este terreno estando yo en Japón que íbamos a conseguir levantar con nuestras manos esta maravilla, donde se dejan sentir las influencias de todos los países que he visitado, viajado y vivido ... dejo a vuestra elección cuál es el país que más me ha influenciado a la hora de diseñar mi casa ;)

jueves, 13 de noviembre de 2008

Otoño en Nueva York II: Central Park

Siguiendo la saga de Otoño en Nueva York he decidido subir algunas fotos del Kouyo en Central Park. Esto fue hace dos semanas.


Todavía no hacía mucho frío pero las hojas ya estaban cambiando de color.


Esta foto de abajo por muy japonés que parezca sigue siendo Central Park.


Después de dar una vuelta y echar unas cuantas fotos visité la exposición itinerante de Channel diseñada por Zaha Zahid. Tuve que esperar 50 minutos de reloj. 


Foto del pabellón:


La verdad es que mereció la pena, la exposición me encantó. Hay que decir que cada paso que dabas estaba ya medido. Te daban un mp3 zen al entrar que con una voz muy profunda y misteriosa te iba contando cosillas y dirigiéndote por la exposición. Por un patio con suelo de azulejos con flores, un pozo donde se proyectaban imágenes, un pasillo oscuro donde se reflejaba un edificio en un charco, unas cajas de cartón en las que se veían imágenes proyectadas de gente desnuda dándose bolsazos o corriendo detrás de un bolso, un bolso gigante con una polvera dentro con imágenes ... pero lo mejor las proyecciones del fotógrafo Nobuyoshi Araki, un señor cuyas fotos me encantan. Al final de la exposición tenían montado un arbolito al estilo de la fiesta Tanabata en Japón donde cada uno podía colgar su deseo.

A a 10 minutos de entrar, me encantó el reflejo de los árboles en la oficina que tenían montada para su equipo y la musiquilla que ponían fuera:



lunes, 10 de noviembre de 2008

Otoño en Nueva York I: Van Cortland Park


Hace un par de semanas hice el intento de ir a ver el cambio de color en los árboles a los Cloisters, donde hace un año había estado viendo la feria medieval. Sin embargo mi despiste natural hizo que apareciera al final de la línea 1 a Van Cortland Park y me llevé una grata sorpresa al descubrir tal pedazo de parque.



Está al noroeste del Bronx y ocupa casi 5 kilómetros cuadrados de los gran parte son espacio protegido (ya veis el montón de patos que hay) y dentro de los cuales también hay un campo de golf, el primer campo de golf público del país. 
También tiene el lago natural más grande del Bronx.

martes, 15 de abril de 2008

Bear Mountain Peak, NY

Bear Mountain Peak, 391 metros, se yergue mirando desde el este al río Hudson en el estado de Nueva York. Cruzando un puente bien grandecito se llega a West Point donde está la academia militar de Estados Unidos.
La parte de Bear Mountain Station que pertenece a Palisades Interstate Park es muy popular entre los residentes de Nueva York tanto por las opciones que presenta para los deportes en verano como en invierno.
El sábado nos pasamos por allí para dar una vuelta por la montaña y nos encontramos una carrera campo a través que organizada North Face.

El parque tiene bastantes rutas de diferentes dificultades y distancia, puedes andar desde 3 millas hasta 56. It is up to you! :)
Nosotros cogimos una parte de ruta amarilla, de 56 millas, todo está muy bien señalizado. En esta ruta hay que hacer un poco la cabra pero es bonita. Desde la cima de la montaña en días despejados, no como el sábado, dicen que se puede ver el skyline de Manhattan a lo lejos.

Aunque se puede ir cómodamente en coche desde Nueva York, llegar es fácil en autobús desde Port Authority con la compañía shorline bus. Cuesta entre 21 y 26 dólares dependiendo si lo compras por internet o en taquilla y en una horita y media te plantas en medio del campito lo cual está genial.