miércoles, 24 de junio de 2009

El día D


Hoy he cumplido con mi principal misión en esta excursión a Nueva York: asistir a la ceremonia de graduación de Yasu. Y me he portado muy bien, sonrisa, foto, sonrisa, foto, sonrisa, foto ...


Lo mejor del evento las pintas de Teru, un compañero de Yasu que se ha presentado para la ocasión visitendo Montsuki y Hakama, vaya jefe.


Las vistas desde la sala donde estábamos eran una pasada, hay que ver la NYU la pasta que se tiene que sacar para tener en propiedad toda esta clase de edificios. Aquí se puede intuir a la izquierda de la torre grande el Empire y se ve también Washington Square.


Y para seguir la fiesta una copita en el bar del Mandarin Oriental Hotel en Columbus Circle, con sus vistas a Central Park.



martes, 23 de junio de 2009

Prólogo


Aunque me hubiera encantado estar hoy dando vueltas a mi flor por Manhattan, he tenido que posponer esa parte de mi estancia para otro día y dedicarlo: uno, a preparar mis cosas para la ceremonia de graduación de mañana de Yasu y; dos, a hacer de guía para su madre en las tiendas de cosas de casa y llevarla a la peluquería.
Así que después de desayunar en un deli en la 24 con la segunda, bajé en autobús hasta Astor Place para pedir cita en Sei Tomoko, la peluquería a la que solía ir cuando vivía en Nueva York.


Las calles no habían cambiado nada, la verdad es que solo han pasado 3 meses pero es que todo está igual.


Después de la pelu he pasado por Pink, una tienda de camisas y estuve hablando con un chico americano de padres cubanos y puerto riqueños, sobre el trabajo y la forma de vida en EEUU.


Me ha dicho algo que no es la primera vez que oigo "Ustedes si que saben vivir". Él como otros muchos está trabajando para poder ir a la universidad (unos 40.000 pavos anuales) y tener opciones en la vida, se quejaba de que EEUU es el único país del primer mundo en el que no existen vacaciones estipuladas por derecho desde el gobierno. "Si no te gusta, estás jodido, esto es lo peor". Sin embargo si que decía "lo bueno es que en este país si tienes una idea puedes hacerte muy rico". Yo siempre he creído, quizá por esa mentalidad tan apocalíptica de los españoles, que esa afirmación era un mantra de los inocentes de EEUU que creían que podían convertirse algún día en un Donald Trump. Pero después de mucho tiempo, escuchar lo mismo por muchos sitios y algunos libros de más empiezo a creer que puede ser verdad si es que los astros se alinean de esa manera y uno trabaja duro.

Bueno, el caso es que después de esta conversación tan entretenida me fui a "Build a Bear", para comprar un regalo. En este sitio tu eliges tu peluche, le ponen un corazón que tu eliges y que previamente frotas sobre tu corazón y le das un beso (si, yo también hice el ritual), te lo rellenan y luego lo puedes personalizar con ropa de todas clases, oficios y temáticas. Como mi regalo era para un dentista atención a las pintas que le puse a este mono.


Ya por la tarde, me encontré con la madre de Yasu en la puerta del Plaza Hotel (ahora convertido en condominium), en el que se quedaba Kevin en Solo en Casa II y de ahí a Bed Bath and Beyond, donde la señora se volvió loca entre tantas cosas para la casa.


Después de un buen rato de carro y pasillo de tienda por fin nos fuimos a la pelu donde me pude relajar leyendo revistas y bebiendo té mientras la atendían.
Y de ahí, lo mejor del día, a mi añorado Strand Books, mi librería preferida de Nueva York y creo que de todas en las que he estado en mi vida.


Para mí es especial no solo por los kilómetros de libros sino por ese olor a madera vieja que desprenden las estanterías al entrar, por los pasillos estrechos en los que solo ves libros y más libros, por el ambiente de la gente leyendo.

Y por supuesto porque los precios son mucho más bajos que los de las librerías normales ya que venden libros de segunda mano en muy buen estado y en algunos casos yo me atrevería a decir que son nuevos.
Creo que si me dieran a elegir entre todas las cosas de Nueva York para poder llevarme una y ponerla donde vivo, esa sería Strand Books.

lunes, 22 de junio de 2009

El retorno


Yes, I am back. Acabo de llegar a Nueva York para pasar aquí un mes antes de empezar a trabajar en Córdoba. Aunque ya hace tres meses que me marché he tenido una sensación muy rara al llegar, la sensación de volver a casa (espero que esto no lo esté leyendo mi madre ;)

Al llegar a JFK cielo nublado, Air Train hasta Jamaica, la línea E y después la 7. Mi querida línea 7. Al pasar por 61st Street se abrieron las puertas del vagón y se oyó la música del camión de los helados, la misma música que solía escuchar desde mi habitación en la calle 49 en Sunnyside, Queens, mi primera casa en Nueva York.

Por supuesto he pasado por la parada 46th Street-Bliss Street en Sunnyside, mi parada por 8 meses y por 40th Street-Lowery Street donde pasé los primeros 3 días en casa de Rie.

Y al bajar del tren en Vernon Jackson todo como siempre, el deli coreano con sus flores en la puerta, el barecito de los desayunos con su dependiente del Tibet, el restaurante tailandés Tuk Tuk ...


donde he parado a comerme una sopa de noodles tailandesa. Si, he aterrizado en Long Island City comiendo lo mismo que comí minutos antes de coger el taxi para volver a España, he pensado que era una forma bonita de volver.

Y aquí estoy, sentada en el sofá, como si no hubiese pasado el tiempo y sintiéndome como en casa.
Así que ahora que estoy de vuelta en Nueva York intentaré escribir todos los días, al menos hasta el 19 de julio que me marche y contar lo que viva, vea, huela ... en mi retorno a la city.