jueves, 25 de septiembre de 2008

Como sobrevivir una asamblea de la ONU y no morir en el intento


Esta semana están en Nueva York todos los peces gordos del a política internacional reunidos para arreglar el mundo. No sé si lo arreglaran pero desde luego a los que vivimos en Nueva York nos lo han hecho más difícil estos días.
Calle 42, con la segunda avenida, ¿quieres ir a la primera avenida? Pues cómprate una que aquí no pasa ni perri. Salir salía la gente que supongo que trabaja por allí pero entrar... es otra historia.
Las puertas de los hoteles en las inmediaciones de Naciones Unidas están valladas y con un montón de coches de policía, limusinas y coches oficiales.
A ver que más cosas han cambiado... la decoración de alguna que otra multinacional farmacéutica cerca de la ONU, que aprovecha para dar a conocer al mundo los millones de dólares que se gasta en ayuda en países desfavorecidos.


Y la gente protesta y protesta, todavía más que normalmente como esta señora que venía de manifestarse en contra de la represión china en Tibet.


O estos, que estaban dando un discurso en contra del Mr. Almadineyad.
Con cobertura de los medios y todo. Este me recordó a Urdaci, no diréis que no se parece.
Los autobuses han cambiado las rutas, el lado este de la ciudad es territorio vetado y está todito petado de gente protestando, de policías, de guardas de seguridad...

Y mientras los helicópteros de la policía vuelan por encima de mi casa, y de otras casas, dando la lata al personal. En Long Island City estamos castigados por vivir en frente de la ONU. Además hoy se ve que va a diluviar y hace un viento horroroso, ahora mismo más que en un apartamento parece que estoy en una olla a presión del ruido que hace el aire en la ventana. Por pesados y estorbo se les va a aguar la cenita de esta noche y yo me voy a hacer una tortilla de patatas para celebrar que se van en breve.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

1700 km por las playas del sur de España


Este verano las vacaciones han sido en España. Además de estar en Córdoba he hecho un viaje con Yasu por las playas del sur. Hemos disfrutado del Mediterráneo y el Atlántico en un viaje en coche a lo largo de la costa andaluza.
La primera parada fue en Granada, donde yo me llevé la cámara de paseo sin la batería puesta. Por la noche fuimos a Alhama de Granada, un lugar con aguas termales naturales al lado de un río. Quedaba un poco lejos pero mereció la pena rememorar los momentos de onsen en Japón.

Después de Granada fuimos Almería. Nos quedamos a domir en San José y desde el centro de operaciones fuimos a visitar distintos sitios.

Playa del Mónsul. Parque natural de Níjar:

Playa de los Muertos:



En Mojácar paramos para relajarnos al lado de la playa en Mandala y BBme:
Y en Garrucha para comer gambas de Garrucha.

Después de estar en estas maravillosas playas vírgenes cogimos el coche hacia Nerja, donde pasamos dos días buscando a Chanquete.



Lo buscamos hasta en Frigiliana, un pueblito blanco a 13 kilómetros de Nerja. 

La cena la hicimos en el restaurante La Bodeguilla: choto, migas, ensalada y 4 mostos 28 euros. Y con vistas a la montaña.
De camino a Tarifa hicimos escala en Mijas para ver los burrotaxi:

Parada en Puerto Banús. Aquí el cirujano dejando pelado al pescado:

El viaje siguió rumbo al Atlántico vía La Línea, donde visitamos a Alfonso y a Elena, los recién casados. Nos llevaron a un sitio tela de auténtico para comer montaditos. ¡Gracias por todo chicos!

Pasamos por Gibraltar para hacer nuestro viaje un poco más internacional.
Tenía que hacer esta foto :p  

Y de ahí a Tarifa "con mi tabla de Winfirsu voy a Tarifa y no hay viento" como decían los Mártires del Compás en sus "Sevillanas Billy". 
El aire es un poco incómodo pero el pueblo está genial y hay un ambientillo muy bueno. 

El japonés buscando buen atún del estrecho para sushi:


Además en los alrededores de Tarifa, y en Tarifa también, hay unas playas geniales.
Esta es la de Bolonia:
Quien dice que hay que ir al Caribe para ver buenas playas. La playa tiene hasta un mini desierto al lado de un bosque de pinos. Subir las dunas costaba trabajo y no veas como picaba la arena cuando te golpeaba en la piel por culpa del viento. Ahora entiendo a los beduinos y la moda de las chilabas.

Subiendo:
Se ve como las dunas se mueven por el aire.

En la cima:

Atardecer:
En la playa de las dunas se puede untar uno con barro medicinal. Eso sí, es de advertir que en la explanada donde se dejan los coches hay alguna zona de arena donde se queda atascado y bien atascado el coche. Nosotros fuimos tempranito a la playa y lo primero que hicimos es quedarnos pillados con el coche medio metro bajo la arena, menos mal que están acostumbrados y entre un señor jipy muy buena gente y el 4x4 del señor que trabaja allí pudimos sacarlo. Menudo susto. 
Al final nos pudimos untar bien:

De camino a El Puerto de Santa María paramos en Los Caños de Meca, donde también nos untamos en otro barro. Hay unos canales de agua que salen por unas paredes de lodo medicinal, el agua se mezcla con este lodo o con las piedras y la gente está allí rasca que rasca en la pared y untándose.
Croqueta man:
En el Puerto de Santa María estuvimos en un hotel que era un lujo, después de todos los hostales y albergues cutres... esto era un homenaje.
Por la noche comimos yakiniku... parrillada, vamos.

La barbacoa, la barbacoa ...
Y al día siguiente caminito a Córdoba.
TO BE CONTINUED...

lunes, 4 de agosto de 2008

Far Rockaway Beach

Si hay algo que me gusta de Nueva York es la posibilidad de ir a bañarse al océano en excursiones de un día y sin más dinero que tu tarjeta mensual del metro.

Paisaje desde el metro

El domingo pasado estuve en Far Rockaway Beach, una playa al final de la línea A en una península entre la bahía de Jamaica en Queens y el océano Atlántico, cerca del aeropuerto JFK.
La zona de casitas y blanquitos
Era conocida como la "Irish Riviera" por el alto porcentaje de población irlandesa que vivía en ese área.
Conforme paseabas hacia el oeste a lo largo de la orilla de la playa, alejándote de la zona que más cerca está el metro, podías ir viendo como la gente en la playa se volvía más blanquita y los bloques de pisos hortera cambiaban a casas de fin de semana o segunda residencia.
Una de las casitas
La cosecha de conchas
Al final del paseo había una malla y a partir de allí un montón de gente y sombrillas, era algo muy raro. Cuanto menos la primera sensación fué la de un campo de concentración al ver tal vallado.
Al principio pensé que quizá era una fiesta en la playa y por eso separaban con la valla pero cuando me acerqué me dí cuenta que era una playa de homosexuales, estaba hasta arriba y había bastante amor libre.
La zona gay-lesbi
La vuelta fué en bus Q53 hasta Broadway en Queens, donde se puede coger la línea 7, F,R,G,V.

Atardecer desde el autobús

Para ir desde Manhattan:
Línea A desde Times Square (por ejemplo) dirección downtown/Queens hasta Rockaway Boulevard, cambiar al A que llega hasta Broadchannel y de ahí coger el Shuttle hasta la última parada Rockaway Park Beach 116.